La deuda ha aumentado, pero también ha aumentado la acumulación de capital en muy pocas manos. Capital que busca maximizar su rendimiento mediante inversiones. Y dada la laxitud en las regulaciones a los movimientos de capitales, bajos tipos impositivos a las operaciones bursátiles, y existencia de paraísos fiscales hacen que sea más rentable invertir en el mercado financiero que hacerlo en la economía real, en empresas, en apertura de nuevos negocios, apoyo a emprendedores etc. Creandose dos economías la real y la financiera que circulan en paralelo, afectando gravemente la segunda al crédito que puede disponer la primera. En España y en algún otro país ese desvío del capital disponible para la inversión se desvío también al sector inmobilario detrayendose de la inversión en empresas y nuevos negocios ya que era mucho más rentable. Por ello creo que la contracción del crédito disponible depende mucho mas de la mayor rentabilidad que ofrece y ha ofrecido la inversión en sectores como el financiero o el inmobiliario.
Una mayor regulación de esos mercados a nivel internacional, e impuestos sobre las inversiones en bolsa, sobre todo aquellas meramente especulativas a corto plazo. Desviaría ese capital hacia la economía real y productiva al hacerla más atractiva. Evidentemente es necesario el recorte de gastos superfluos en la administración, mejora de la eficiencia de las empresas, facilitar la contratación. Pero mientras que no se consiga que los flujos del capital existente que circula por las bolsas, depositado en bancos o invertido en ladrillo, fondos de inversión, y otros agentes financieros se desvíe a la economía productiva que es la que genera empleos, no solucionaremos el problema actual.
El dinero existe y está allí, el déficit no es más que una herramienta, el problema no es el crédito, sino en donde se invierte ese dinero y como
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