martes, 19 de octubre de 2010

¿Se acabaron las utopías?

Durante mucho tiempo, ha existido la idea de que un mundo mejor era posible. Esto alcanzó un punto álgido cuando cayo el muro de Berlin. Parecía que el camino por fin se había abierto a unas sociedades en las que los derechos y las libertades estarían garantizados, y las condiciones de vida serían mejores. Pero la deriva actual parece que han borrado todos esos sueños. Los derechos laborales, las pensiones, la sanidad, las libertades, se ven cuestionadas desde muchos frentes que bogan por limitarlos.

En occidente empiezan a admitirse dentro de los partidos del arco parlamentario, ideas que hace 20 años se hubieran considerado de extremistas radicales y xenófobos.

Los políticos se ven desbordados por las presiones de los "mercados" y de las encuestas y renuncian a hacer política, asustados por sus reacciones. Y entiendo política, como la capacidad de impulsar una serie de ideas y proyectos y de negociarlos en beneficio del país o de la sociedad que ha depositado su confianza en los elegidos. El problema es que las ideas en la actualidad son de lo más pedestres, si es que llegan a existir.

El beneficio del país o de los ciudadanos ha desaparecido o se encuentra secuestrado por el beneficio de unos poderes económicos que tienen suficientes resortes como para poner en aprietos países enteros. Ademas se ha renunciado a la negociación y a los acuerdos. La idea de que "al enemigo ni agua", es el leiv motiv de cualquier actuación política. De tal forma que independientemente de la bondad de las propuestas, la respuesta es siempre la misma, oposición frontal por parte de todos los partidos a las propuestas de los contrarios. Cualquier cesión o acuerdo parece ser una renuncia a las esencias de los partidos, y nadie va a conceder el más mínimo crédito al contrario.